Una sociedad académica adaptada a las tecnologías digitales
Karla Paola Martínez Arévalo 3° D
El tema sobre la
integración de tecnologías o materiales digitales dentro del ámbito educativo
ha sido uno de los más debatidos entre la comunidad académica, puesto que la
seguridad y el bienestar de los alumnos es prioridad al momento de aprender
durante las sesiones de clase.
Nosotros
sabemos que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han
funcionado como un instrumento importante no solo en la educación, sino también
en el ámbito laboral y social, debido a que han facilitado la vida del ser
humano, y, de igual manera, han contribuido en el mejoramiento continuo de los
sectores productivos. Y si decidiéramos
enfocarnos en plataformas digitales, podremos darnos cuenta de que ya no
solamente existen algunas pocas como las que existían a finales de los 90,
ahora existen miles de aplicaciones que favorecen el proceso de educación, por
lo que pasaron de ser de uso opcional a uso necesario. Sin
embargo, tenemos en cuenta que las necesidades de los alumnos son completamente
diferentes, además de que cada uno de ellos estudia con un modelo de aprendizaje
particular, es por ello, que existen diferentes modelos teóricos asociados al
aprendizaje que favorecen la comprensión de las conductas observables y no
observables de los estudiantes. Por ende, es necesario considerar un estudio de
las plataformas que pueden utilizarse de manera segura dentro de la comunidad
académica, y a partir de este, garantizar a los estudiantes una mejor calidad
de aprendizaje y desarrollo de potencial.
Dentro
de este contexto podrá haber comentarios que considerarán que no es necesario
adaptar tecnologías digitales a las escuelas, puesto que anteriormente no
existían y los modelos educativos funcionaban de manera adecuada. Incluso, se
sabe que algunas de las plataformas digitales que se encuentran en internet no
siempre son útiles, seguras o encontramos material que no responden a las
necesidades y propósitos que tenemos como alumnos, por lo que existen
alternativas de aplicaciones confiables a las que podemos utilizar únicamente
con motivos educativos y que son completamente seguras.
Ahora
bien, en el desarrollo del trabajo se demostrará que las utilizaciones de las
tecnologías digitales son primordiales y pueden utilizarse de manera segura
dentro de la comunidad académica para así garantizar a los estudiantes una
mejor calidad de aprendizaje y desarrollo de potencial, por lo que es una buena
opción replantear la idea de incluirlas dentro de las planeaciones de clase
como material alterno para mejorar las estrategias de enseñanza.
La
importancia de este tema radica en que la tecnología ha avanzado día con día y
la educación no puede quedarse atrás, y es por esta razón que los estudiantes
deben de integrarse a estas plataformas virtuales que les brindan una mejor
oportunidad para comunicarse y de desarrollar un nuevo lenguaje. La tecnología
se utiliza por distintos motivos, y los estudiantes deben de centrar su
atención en aplicaciones que los ayuden a tener una participación activa en la
institución educativa a la que pertenezcan, y que beneficien su aprendizaje, y
al mismo tiempo, restablecer los materiales didácticos de clase y que permita
haber un equilibrio entre el material físico y digital.
Es preciso comenzar
comprendiendo como las TIC han permitido que el ser humano pueda incorporarse a
una nueva realidad educativa, y también, han creado una mejor forma de
comunicarnos, por lo que podemos destacar las ventajas de la inclusión del
material digital en contextos escolares. El autor López-Neira (2017) nos
comenta que existen algunos ejemplos de situaciones de aprendizaje que es
posible llevar a cabo gracias a las tecnologías digitales, los cuales son los
siguientes: realizar actividades de aprendizaje más allá de las paredes de la
escuela; mantener comunicación y colaboración entre profesores y estudiantes, o
con personas expertas de cualquier parte del mundo; acceder a un impensado
repositorio de medios y recursos educativos disponibles en Internet (libros,
videos, música, etc.); y realizar visitas virtuales a lugares de cualquier
parte del mundo (museos, ciudades, parques, etc.).
Para poder realizar un
mejor análisis sobre la adaptación del material digital en la educación actual
se toman como eje de análisis las dos principales teorías asociadas al proceso
de aprendizaje, es decir: la teoría constructivista y teoría sociocultural.
La teoría constructivista
se traduce en la realización, por parte del estudiante, de actividades que le
son significativas, basadas en problemas que reflejan su realidad. Estos
problemas pueden ser resueltos de diversas formas por los estudiantes
(dependiendo de su experiencia y conocimiento) a partir de acciones de
construcción o elaboración de productos, así como de su vinculación con
conocimientos y experiencias previas (Colliver, 2002).
La teoría sociocultural se
sustenta en la teoría sociocultural de aprendizaje planteada por Lev Vygotsky a
principios del siglo XX, quien señala que la acción humana está influenciada
por lo que él llamó herramientas y recursos culturales, que van desde
materiales y tecnologías concretas hasta elementos simbólicos como el lenguaje,
que coexisten en el contexto de los estudiantes (Cole, John-Steiner, Scribner y
Souberman, 1978; Dahms et al., 2007; Vygotsky, 1997). En este escenario, Vygotsky
(1997) define a un estudiante exitoso como aquel que es capaz de apropiarse y
desplegar todos los recursos que rodean su acción de aprendizaje. Uno de los
principales conceptos definidos en los estudios de Vygotsky es la denominada
zona de desarrollo próximo, que consiste en las tareas que un estudiante no
puede desarrollar por sí solo, pero que pueden ser desplegadas con el apoyo de
otros (profesor o compañeros).
Por todo lo anterior,
podemos darnos cuenta de la gran diferencia entre distintos contextos en los
que los estudiantes pueden aprender a través de diferentes modelos teóricos.
Retomando principalmente la teoría sociocultural, la cual Vygotsky en pocas
palabras sostenía que todos los alumnos aprendían dentro de un entorno social
adquiriendo nuevas y mejores habilidades cognoscitivas como proceso lógico a un
modo de vida, y considero que en la actualidad su teoría sigue teniendo
validez, puesto que sabemos que lo más importante en un salón de clases es la
interacción entre profesor-alumno y alumno-alumno.
Sin embargo, en los
últimos años pudimos observar como el mundo paralizó con la llegada del
COVID-19, una enfermedad que obligó a toda la sociedad a quedarse en casa para
evitar contagiarse. Por consiguiente, los estudiantes también participaron en
este encierro “temporal”, a lo que la comunidad académica entró en caos, debido
a que nunca se habían enfrentado a una situación así. Esto derivó a que todos
los estudiantes tenían como única opción integrarse a plataformas digitales
para poder continuar con su educación.
Entonces si los estudiantes no tuvieron otra opción para poder continuar con sus estudios, ¿Cómo comenzó el problema con la inseguridad de plataformas virtuales? Inició básicamente debido a que los estudiantes y profesores comentaron que las aplicaciones posiblemente no eran la mejor opción para trabajar, por lo que su único medio de comunicación eran las videoconferencias vía Google Meet o Zoom. Desde este análisis reflexiono sobre el gran material que se tiene en las manos, que es la Internet, y el no aprovecharla para integrarla como material alterno a los salones de clase me parece desafortunado.
Por un lado, estamos
hablando de que el tener pánico por trabajar dentro de estas aplicaciones
significaría que estamos encerrados nuevamente para utilizar únicamente
materiales antiguos que con el paso de los años dejarán de ser innovadores. Según
el historiador y antropólogo Navarro (2005) “La Internet no es algo que esté
por fuera o por encima de la sociedad la Internet es un fenómeno social reflejo
de la misma sociedad”. Por lo que es importante mentalizarnos y realizar esta
pregunta: ¿Todos los medios sociales son negativos o podemos encontrar los
verdaderos propósitos por los que fueron creados?
Por otro lado, los medios sociales tienen el potencial suficiente para facilitar actividades de aprendizaje en los estudiantes y como recursos personales más allá del salón de clase, por lo que de acuerdo a la teoría sociocultural, tenemos algunos ejemplos de tecnologías digitales que apoyan el desarrollo de actividades de aprendizaje social como lo son: la construcción colaborativa de Wikis, la publicación de Blogs temáticos o la participación en sistemas digitales que soportan comunidades de aprendizaje (Garrison y Arbaugh, 2007). Además, existen diversas herramientas digitales que permiten la participación de los estudiantes y profesores en las denominadas redes sociales, tales como Twitter, Facebook, Linkedin, Instagram, Elicious, Scoop.it, Diigo, Pinterest, Stumbleupon, Digg, Flipboard, Readwrite, Websites, cribd, Issuu, Slideshare, Google Docs, etc. (De Haro, 2010; Ellison, 2007). Algunos medios sociales han sido considerados hoy en día los más inseguros para trabajar, por ejemplo, Facebook o algunos websites, principalmente por el manejo de información que se almacena dentro de ellas, pero si nosotros como estudiantes cuidamos nuestros datos a través de contraseñas, cerrar nuestras sesiones cuando no estemos utilizando las aplicaciones y cuidar lo que subamos en internet, no tiene que intervenir con el verdadero propósito educativo que tenemos para incluirlos en nuestras clases.
Otros ejemplos de tecnología empleada como
soporte para el modelo de aprendizaje constructivista corresponden a
herramientas de software que les permiten a los estudiantes construir, en forma
relativamente simple, modelos y productos orientados a resolver problemas,
destacando entre ellos los productos de software Logo (Papert, 1980).
No obstante, quizá la principal desventaja
de estas plataformas sería que algunos profesores o alumnado prefieran utilizar
métodos tradicionales a darle la oportunidad a las tecnologías digitales para implementar
en clase, y esta razón es comprensible, puesto que en el siglo XX los alumnos
no contaban con material didáctico digital con cuál trabajar y los métodos de
enseñanza eran estables, pero al observar que la tecnología ha estado de la
mano con nosotros los últimos 20 años sería un desperdicio no considerar
incluir plataformas o medios tecnológicos a las clases y que permitan que
nosotros mejoremos nuestras habilidades, e intentemos probar herramientas
nuevas que, al experimentar con ellas, habremos obtenido una experiencia la
cual no solo tendrá frutos dentro de nuestra comunidad académica, sino que también,
pueda servirnos en un futuro en el ámbito laboral.
Por todo esto, es de necesidad vital integrar nuevas tecnologías a las aulas, independientemente si las clases tienen modalidad presencial o en línea, los estudiantes deben de interactuar con plataformas, compartir y comparar sus resultados con el profesor y otros compañeros. Asimismo, no solamente se debe de implementar el uso de una sola plataforma, sino que debe de haber una investigación de acuerdo al nivel de la clase y el tipo de método de aprendizaje de los alumnos para poder adoptar las mejores y que sean cómodas para trabajar.
Para finalizar puedo decir que, pueden existir pretextos no sustentados que intenten persuadir a la comunidad académica para no incluir plataformas digitales como parte de nuestro material de trabajo, pero esto es solo un reflejo de lo que la desinformación puede ocasionar. Mientras que en realidad lo que se debe de hacer es probar aplicaciones tecnológicas y digitales que sean de apoyo, que refuercen el contenido visto en clase, que permitan al alumnado tener un medio en donde comunicarse y con cual trabajar. Por lo tanto, las plataformas deben de ser de uso seguro y esto va a depender del alumno y el compromiso que tenga por utilizarlas. Además, de que se necesita capacitar a los profesores y alumnos para aprender a utilizar estas aplicaciones lo más pronto posible, debido a que no podemos interactuar con una aplicación sin saber el motivo por la cual fue creada, tenemos que hacer investigaciones y probar cual es la que funciona mejor de acuerdo al método de aprendizaje que se utilice en clase. Por último, considero necesario la elaboración de nuevas plataformas digitales o tratar de perfeccionar las que ya existen, con el motivo de garantizar a las siguientes generaciones en el futuro la seguridad y comodidad apropiada para incluirlas dentro de sus planeaciones de clase.
Referencias
Baraba Navarro, G. (2005) I’Institut
Catalá d’ Antropología (I.C.A).
Castro
Romero, O (2015). Social Media as learning Tool in Higher education: the case
of Mexico and South Korea. Sinéctica, Revista
Electrónica de Educación, (44),1-15. ISSN:
1665-109X. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=99832951004
Cole, M., John-Steiner, V.,
Scribner, S. y Souberman, E. (1978). Mind in society: The development of higher
psychological processes. Cambridge, MA: Harvard University Press.
Colliver, J. A. (2002).
Constructivism: The view of knowledge that ended philosophy or a theory of
learning and instruction? Teaching and Learning in Medicine, 14(1), 49-51. doi:
10.1207/S15328015TLM1401_11
De Haro, J. J. (2010). Redes
sociales para la educación. Madrid: Anaya Multimedia.
Garrison,
D. R. y Arbaugh, J. B. (2007). Researching
the community of inquiry framework: Review, issues, and future directions. The
Internet and Higher Education, 10(3), 157-172. doi:
10.1016/j.iheduc.2007.04.001
López-Neira L. R. (2016) Indagación en la
relación aprendizaje-tecnologías digitales. Educación y Educadores,
Volumen 20, número 1, 91-105. ISSN: 1794-8932 https://www.redalyc.org/journal/834/83449754005/
Miranda Calderón, L. A. (2011). Lenguaje:
Algo más que un mecanismo para la comunicación. Revista Electrónica Educare,
XV(1),161-170 ISSN: 1409-4258 https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=194118804013
Papert, S. (1980). Mindstorms:
Children, computers, and powerful ideas. New York: Basic Books, Inc.
Vygotsky, L. S. (1997).
Educational psychology (trad. R. Silverman). Boca Raton: St. Lucie
Press.
Yepes Cuervo, J. F. (2006). Apuntes sobre
comunicación digital. Revista Virtual Universidad Católica del Norte,
ISSN: 0124-5821. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=194220467012